lunes, 5 de diciembre de 2011

¿A quiénes se llama partes en un proceso?


La definición ya clásica de Chiovenda señala que parte es aquel sujeto que, en nombre propio, pretende la actuación de una norma de derecho y aquel sujeto respecto de quien se pide dicha actuación.

El primero de estos sujetos puede denominarse de diversos modos: actor, parte demandante, querellante, ejecutante, ministerio público, etc.; el segundo, parte demandada, ejecutado, querellado o acusado.

Todo proceso siempre exige la presencia de, a los menos dos partes, independientemente de la materia sobre la cual verse. La precisión no es menor, porque el concepto "parte" es propio del derecho procesal y no del derecho sustantivo; así las cosas, dicho concepto ha de ser determinado sólo una vez iniciado el proceso. Precisamente lo anterior es lo que explica que en las actuaciones judiciales no contenciosas en las que no existe proceso controversial alguno no haya tampoco partes, sino sólo solicitantes.

Las partes que pueden intervenir en un juicio se denominan doctrinariamente directas e indirectas. Las primeras corresponden a las que tienen una participación primordial en el proceso e inciden en el inicio de éste. Comúnmente se las denomina demandante y demandado. Las partes indirectas o terceros sin interés, en cambio, son las que intervienen en el proceso una vez ya iniciado y sustentan un interés concordante, incompatible o paralelo al de las partes directas. Son los terceros coadyuvantes, terceros excluyentes y terceros independientes.

Existen para la doctrina, sin embargo, otros sujetos que pueden actuar en un juicio pero no son partes, porque no tienen interés en él; se les denomina terceros sin interés. Por ejemplo, los peritos o los testigos que declaran en un juicio.

Cabe consignar, asimismo, que el artículo 12 del Código Procesal Penal Chileno señala que los intervinientes en el procedimiento penal son el fiscal, el imputado, el defensor, la víctima y el querellante, desde que realizaren cualquiera actuación procesal o desde el momento en que la ley les permita ejercer facultades determinadas.

La capacidad para ser partes debe ser analizada desde tres perspectivas. Ellas son las siguientes:

a) La capacidad para ser parte en juicio es la que habilita para ser titular de la relación jurídica procesal y equivale a la capacidad de goce regulada en el Código Civil, esto es, a la aptitud legal que ostenta toda persona natural o jurídica para ser sujeto de derecho;

b) La capacidad para comparecer en juicio o capacidad procesal es la facultad para realizar actos jurídicos procesales por sí mismo, esto es, sin la autorización de otro. Así, pues, los que no poseen dicha capacidad requieren de un representante que comparezca en su nombre o los autorice a comparecer. Este tipo de capacidad corresponde a la capacidad de ejercicio del Código Civil.

Si el demandante carece de esta capacidad el demandado podrá oponer la excepción dilatoria de falta de capacidad del demandante o de representación legal del que comparece a su nombre (Artículo 303 N°2 del Código de Procedimiento Civil)

Si es el demandado emplazado el que carece de capacidad procesal, en cambio, el procedimiento se encontrará viciado salvo que se subsane por la vía de la excepción dilatoria de corrección del procedimiento del artículo 303 N°6 o del incidente de nulidad.

c) La capacidad de pedir o ius postulandi es aquella exigida por la ley para comparecer en juicio en defensa de los intereses de alguna de las partes. Esta capacidad que la ley entrega a aquellas personas que tienen el título de abogado o a quienes se encuentran inscritos en el tercer año de la carrera de Derecho o realizan su práctica profesional se funda en que la complejidad del proceso exige de una capacidad técnica que presuma los conocimientos básicos del derecho procesal y del derecho sustantivo.

Ahora bien, La relación jurídica procesal es simple cuando interviene en el proceso una sola persona en calidad de demandante y otra en calidad de demandado. Es múltiple, por el contrario, cuando una o ambas partes la componen varias personas a la vez. Cuando ocurre esto último se habla de pluralidad de partes o litis consorcio.

Si la multiplicidad de personas actúa en calidad de demandante el litis consorcio será activo; si la multiplicidad es de demandados el litis consorcio será pasivo; y si la multiplicidad es de ambos litigantes el litis consorcio será mixto.

El litis consorcio entre partes directas se encuentra regulado en el artículo 18 del Código de Procedimiento Civil que establece que en un mismo juicio pueden intervenir como demandantes o demandados varias personas siempre que se deduzcan la misma acción (pretensión) o acciones (pretensiones) que emanen directa e inmediatamente de un mismo hecho, o que se proceda conjuntamente por muchos o contra muchos en los casos que autoriza la ley. Si ocurre lo anterior procederá de conformidad al artículo 19 la designación de un procurador común cuando las pretensiones deducidas o excepciones opuestas sean idénticas; en caso contrario, cada uno de los litigantes podrá obrar separadamente en juicio, salvo las excepciones legales (Artículo 20 del Código de Procedimiento Civil).

Además de las normas citadas la regulación de los diversos supuestos concebidos por la ley se encuentra entre los artículos 12 a 16 del Código de Procedimiento Civil.

Cabe señalar, además, que el artículo 105 del Código Procesal Penal recoge los principios expuestos cuando consigna que la defensa de varios imputados puede ser asumida por un defensor común, a condición de que las diversas posiciones (coartadas) que cada uno de ellos sustentare no fueren incompatibles entre sí.

El litis consorcio entre partes indirectas con interés en la causa se encuentra regulado en los artículos 22, 23 y 24 del Código de Procedimiento Civil y en otras normas dispersas, por ejemplo, a propósito de las tercerías en el procedimiento ejecutivo a que se refiere el artículo 518 y siguientes del mismo cuerpo legal. El tema se encuentra asociado directamente a los terceros con interés que pueden obrar en el procedimiento. Es importante subrayar que las resoluciones que se dicten respecto de estos terceros producen en ellos los mismos efectos que en las partes directas. Estos terceros que comparecen voluntariamente en el juicio pueden ser de tres tipos:

a) Terceros Coadyuvantes: son aquellos que sostienen pretensiones o contrapretensiones coincidentes con las de alguna de las partes directas, razón por cual, intervienen en el proceso una vez ya iniciado éste y apoyan la actividad procesal del demandante o del demandado. De allí su denominación.

Se trata de sujetos que, sin ser partes directas, tienen interés actual en el resultado del juicio, es decir, intervienen por tener comprometidos un derecho efectivo en el resultado del proceso y no una mera expectativa (Artículo 23 incisos 2° y 3° del Código de Procedimiento Civil)

Estos terceros conforman una sola unidad con la parte directa a la que coadyuvan por lo que pueden intervenir en cualquier estado del proceso y se les reconocen, además, los derechos del artículo 16 del Código de Procedimiento Civil, esto es, pueden hacer separadamente las alegaciones y rendir las pruebas que estimen pertinentes.

Por ejemplo, el codeudor solidario no demandado puede comparecer como tercero coadyuvante del deudor principal en ciertas oportunidades cuando se impugna la validez del acto o contrato.

b) Terceros Excluyentes: son aquellos que comparecen al juicio reclamando un derecho incompatible con el discutido por las partes directas. Por ejemplo, Juan demanda a Pedro la reivindicación de una casa, pero durante el juicio comparece Pablo quien dice ser el verdadero dueño no poseedor de la aquélla.

El artículo 22 del Código de Procedimiento Civil dispone que el tribunal debe admitir sus gestiones en la forma establecida en el artículo 16, esto es, el tercero excluyente debe aceptar lo obrado con anterioridad y no puede obrar conjuntamente con alguna de las partes directas, pues su interés es incompatible con el de ambas. Así las cosas, deberá separadamente hacer las alegaciones y rendir las pruebas que estime conducentes, pero sin entorpecer la marcha regular del juicio y usando de los mismos plazos concedidos al procurador común, si lo hay.

c) Terceros Independientes: son aquellos que invocan en el juicio un interés autónomo o paralelo del invocado por las partes directas. Por ejemplo, Patricio interpone una demanda de reivindicación respecto de la casa de Sergio, pero comparece Estela – esposa de Sergio – invocando a su favor la declaración de bien familiar que pesa sobre la propiedad y que la favorece.

El artículo 23 inciso 3° del Código de Procedimiento Civil indica que, en este caso, también ha de aplicarse lo prevenido en el artículo 22, esto es, el tercero independiente deberá aceptar lo obrado y hacer las alegaciones y rendir las pruebas que estime conducentes en forma separada y sin entorpecer la marcha del juicio.

La limitación legal señalada precedentemente lleva en la práctica a que los terceros excluyentes e independientes deban preferir iniciar un nuevo juicio en calidad de demandante a fin de no aceptar lo obrado en el otro juicio por las partes directas.

Así como la intervención voluntaria de los terceros en el proceso puede serlo a título de coadyuvantes, excluyentes o independientes, existen otros casos en que el llamamiento de terceros al juicio es forzado u obligado por la ley. Ello ocurre a solicitud del demandante o del demandado dentro del término de emplazamiento cuando se desea hacer extensible a un tercero el efecto de cosa juzgada que se producirá en el juicio. Ejemplos de este tipo son la citación de evicción o la citación del acreedor hipotecario en el proceso ejecutivo (Artículos 584 y 492, respectivamente, del Código de Procedimiento Civil)

En este último caso, si el tercero comparece dentro del término de emplazamiento y se adhiere a la demanda se designará un procurador común con el demandante.

Si el tercero citado no comparece le afectará, de todos modos, el resultado del juicio, sin perjuicio de su facultad de intervenir más adelante como coadyuvante del demandante, pero aceptando todo lo obrado con anterioridad.

Por último, si el tercero citado comparece y manifiesta su voluntad en orden a no adherirse a la demanda caduca la facultad para alegar en el juicio los derechos que pudiere haber invocado en su favor (Artículo 21 del Código de Procedimiento Civil)




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