lunes, 30 de agosto de 2010

Proceso y Estados Fallidos


Hace pocos días atrás, la prensa internacional nuevamente ha informado de otra matanza de inocentes en el norte de México. Esta vez, fue el turno de 72 personas de diversas nacionalidades que intentaban ingresar en forma ilegal a EEUU en busca del “sueño americano”. Entre ellos había mujeres embarazadas y niños quienes fueron vilmente fusilados y, luego, cada uno de ellos, “rematados” con un balazo en sus cabezas. ¿La razón? Haberse negado a prestar servicios como sicarios a la banda criminal de narcotraficantes conocida como Los Zetas. Días después, fueron acribillados el alcalde de la localidad en la que se produjo la matanza y funcionarios estatales que investigaban estos hechos.
El Estado constituye la concreción de la suma de voluntades individuales que conforman un cierto grupo humano que ha querido depositar en él la representación de los intereses comunes de toda la comunidad. Dentro de estos intereses, la paz y el bien común constituyen aspiraciones universales conforme a las cuales es posible explicar miles de proceso históricos que ha vivido la raza humana.
Para la consecución de tales objetivos la generalidad de los Estados ha entendido que la resolución de los conflictos jurídicamente relevantes y el control de las conductas contrarias al bien común deben ser asumidos en forma monopólica por los propios Estados, a través del proceso. En él confluyen la suma de garantías individuales en base a las cuales podrá resolverse, democrática y transparentemente, el contenido de las pretensiones esgrimidas con respecto a personas determinadas.
Situaciones como las que viven varios de los estados del norte de la unión mexicana quizás no sean comparables al escenario, aún peor, de Somalía, pero deja entrever la ineficiencia de la Federación para concretar el monopolio en la administración de justicia y mantener el control de un país que se desangra día a día a manos de bandas de narcotraficantes cuyo único fin es incrementar los patrimonios de esas asociaciones ilícitas a costa de la vida de miles de personas y de la salud de los adictos, la mayoría de ellos, ciudadanos norteamericanos.
Ya comentamos al inicio del ciclo del curso de derecho procesal que la autotutela y la inexistencia de un tercero imparcial con facultades de imperium conduce, irremediablemente, a la venganza privada (la ley del talión) y a la anarquía propia de los grupos humanos anteriores a la era de la civilización. Por este mismo motivo y, sin prejuzgar ni discriminar a nadie, desde ya, resulta preocupante que existan grupos culturales, como el movimiento OKUPA, que difundan que, la reivindicación de la anarquía y la ausencia del Estado, constituyen imperativos éticos para la satisfacción plena de la felicidad de las personas.
Con esto no quiero significar que el Estado sea la única forma válida de organización. Lo que se quiere decir, en cambio, es que para la subsistencia de la humanidad se requiere siempre de instancias supra individuales que permitan la coexistencia de todos, pues, el individualismo y el belicismo son connaturales a nuestra raza.
Los mecanismos conforme a los cuales los Estados se organizan en torno al proceso y las posibles deficiencias en torno a su ejecución siempre serán perfectibles en base a los criterios políticos que conforman el modelo democrático. Lo que no es reparable es que los gobiernos renuncien o no hagan todo lo que deben hacer a objeto de restablecer el imperio del Derecho. Tampoco es reparable que los Estados sean sobrepasados por los particulares y llegue el momento en que ya nada pueda hacerse. A esta última idea corresponde el concepto de “Estado Fallido”.
Aunque no son en modo alguno comparables a lo de México, situaciones de anarquía, como las vividas en la ciudad de Concepción luego del terremoto de febrero de 2010, pueden ser observadas desde un mismo prisma. En el caso chileno, fue necesaria la intervención del ejército y la declaración de estado de excepción constitucional para frenar el pillaje. La situación de México, en cambio, es infinitamente más compleja y exigirá un esfuerzo conjunto de toda la federación para devolverle al pueblo mexicano los derechos humanos más esenciales: los derechos a la vida y a vivir en paz.

Lanzamiento del libro "Abono de la prisión preventiva en causa diversa. Deconstrucción de una teoría dominante". Red UC 04/Octubre/2017

El texto analiza la procedencia del así llamado “abono de la prisión preventiva en causa diversa” en el derecho vigente. Frente al ...